Mostrando las entradas con la etiqueta La Guardia imperial no me deja dormir la siesta. Mostrar todas las entradas
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8 abr 2011
el twisttos (sic) de tuc, #3:
@lunati te sacaron roja por pajero #esotepasaporgatearenfacebook
Etiquetas:
Bolsa de Cuernos,
buscá Arulo en facebook,
La Guardia imperial no me deja dormir la siesta,
No me peguen; soy el Mudo,
Pensé que tenía más de 18
6 abr 2011
el twisttos (sic) de tuc, #2:
@nachogonzalez entre bueyes no hay cornudos #intelectuales PRO
19 feb 2011
Fin de la votación
Y salieron nomás 2 mamertos más de la Casa Gran Copani:
- El Pseudo Thom Yorke, que no pudo aguantarse las ganas de escuchar el nuevo robo de estos mamertos de Oxford y hacer el pasito de baile que hace el pelotudo ese emo y millonario al cual él imita.
- Sergio, el viejo facho que gusta de travestirse, que ya está tirado en alguna banquina al costado de la Panamericana con 3 tiros en la frente

En minutos nueva votación para sacarnos a estos imbéciles de encima!
Etiquetas:
Esto te pasa por abrir las fronteras,
La Guardia imperial no me deja dormir la siesta,
Si queres te lo explico con un títere hecho con repasador,
Tetris de Carne
15 feb 2011
Nueva gala de Expulsión
otros 2 salames para echar de la Casa Gran Copani
3 o 4 días para votar
Etiquetas:
Bigotes atragantadores,
Embestida oficialista,
La Guardia imperial no me deja dormir la siesta,
Si queres te lo explico con un títere hecho con repasador,
Tetris de Carne
13 feb 2011
Lubricando el asterisco del 10
Fabián Hernán Santa Cruz (El Japo)No es que sus 40 partidos en Primera División hayan significado demasiado. Tampoco su andar por el ascenso lo ha transformado en un jugador reconocido ni mucho menos. Sus 15 minutos de fama, está claro, los logró con una jugada que quedó, más que nunca, en los anales de la historia del fútbol argentino.
El 28 de abril de 2002 en el estadio Florencio Sola, el conjunto dirigido por Luis Garisto, apremiado por el promedio, recibió al Boca de Tabárez, que presentó una alineación contaminada por baldoseros como Joel Barbosa y Juan Forchetti.Santa Cruz, vivo y hasta pendenciero para algunos, ni se preocupó por esos dos. Tampoco por César González, Omar Pérez o Héctor Bracamonte. Su trampolín hacia el estrellato, esa tarde, tenía nombre y apellido: Juan Román Riquelme.
Iban 37 minutos del primer tiempo cuando el homenajeado no tuvo mejor idea que sacar de las casillas al 10 de Boca con un artilugio no tan frecuente: un dedo en el culo. Riquelme reaccionó arrojando un golpe y el árbitro Madorrán, que sólo había visto el tramo final del conflicto, no tuvo más remedio que echar al futbolista xeneize.
Haga lo que haga, jamás podrá despegarse de ese capítulo de su trayectoria que lo que lo llevó a un lugar impensado. ¿La consagración futbolística? No, una placa de Crónica, algo generalmente reservado para los muertos en tiroteos, los superhéroes testigos y los que venían pisteando como un campeón .
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